Pueblos Originarios

El reconocimiento de los pueblos originarios de los territorios es una práctica que reconoce lo que ya ocurre en estos; los pueblos originarios los han habitado por miles de años, y cohabitado por otros cientos en conjunto al resto de la población. En el territorio de Chile siempre han convivido diferentes naciones y culturas, sin embargo, el Estado ha jugado un papel crucial en la imposición histórica de algunas sobre otras, no reconociendo los derechos de cada una de ellas a desarrollarse, manifestarse y conservarse culturalmente. Es imperativo se desarrolle en esta nueva constitución un Estado que se haga cargo de esta deuda histórica con estos legítimos habitantes del territorio y donde se promueva la regeneración y libertad cultural de estos, implementando a su vez las medidas necesarias para respetar los acuerdos internacionales en esta materia.

Permitir a los habitantes del territorio desarrollarse en base a su pertenencia cultural es un principio fundamental para reconocer y promover la diversidad presente en este, diversidad que demuestra y permite la resiliencia y riqueza de un territorio.

Bases 

1. Estado unitario, plurinacional e intercultural.

El Estado se reconocerá conformado por un conjunto de naciones distintas, reconocidas como tales, agrupadas en un Estado que las represente a todas ellas. A su vez, se reconocerá la heterogeneidad cultural del territorio nacional y se valorará como parte importante de la manifestación humana intrínsecamente ligada a las comunidades que lo habitan.

2. Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos originarios.

Un Estado plurinacional e intercultural debe reconocer y promover las lenguas originadas por los habitantes de su territorio y su importancia cultural como parte de su patrimonio inmaterial, reconociendo la sabiduría colectiva recolectada en ellas y protegiendo sus cosmovisiones e historia.

Derechos y deberes constitucionales 

1. El Estado reconoce los derechos políticos, la libre determinación, autonomía y representación política de los pueblos, sujetos a la Constitución, la Ley y a los Derechos Humanos.

Es de vital importancia reconocer la autodeterminación de los pueblos en base a sus propias culturas y sistemas de gobernanza, permitiéndoles manifestarse y organizarse de manera que se respeten sus sistemas sociales y tradiciones históricas. A la vez, otorgarles representación política especial para su correcta participación en las instancias de decisión del Estado.

2. El Estado reconoce los derechos culturales de los pueblos indígenas, a una salud integral que considere sus prácticas, a revitalizar, utilizar, fomentar y transmitir a las generaciones futuras sus historias, idiomas, tradiciones orales, filosofías, sistemas de escritura y literaturas, a atribuir nombres a sus comunidades, lugares y personas, así como a mantenerlo, y a la propiedad intelectual colectiva.

De esta manera eliminar toda discriminación cultural y estatal hacia los pueblos originarios del territorio, permitiéndoles desarrollar e incentivar sus tradiciones y manifestaciones propias de forma de regenerar sus culturas y promoverlas hacia el futuro.

3. El Estado reconoce los derechos colectivos territoriales y sobre los bienes naturales, como formas  de propiedad comunitarias o formas alternativas de propiedad de las tierras y los bienes que estas poseen.

Es importante generar un nuevo entendimiento de formas de expresar los derechos de los habitantes del territorio reconociendo, así, también la dimensión colectiva. Permitir que colectivos ejerzan derechos de decisión territorial, propiedad de los bienes de manera comunitaria y su correspondiente administración de forma de defender los intereses del colectivo, reconocido como tal, sobre ellos.

* Aspecto educativo cubierto en material generado sobre Educación y derechos colectivos también cubiertos en material de Constitución Ecocéntrica

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